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La fibrilación auricular y el deporte de resistencia


En primer lugar y para tranquilizar a miles de deportistas a los cuales se les ha diagnosticado esta arritmia en algún momento de sus vidas, diremos que la fibrilación auricular (FA) es una arritmia benigna, nunca es causa de muerte ni problemas mayores en deportistas sin cardiopatía. Sin embargo, sí es responsable de determinados síntomas y de retirada temporal del mundo del deporte.

Dicho esto, hoy hablaremos de generalidades acerca de esta arritmia en deportistas, para informar y sobre todo tranquilizar a los que la hayan padecido. No obstante, generalizar nunca es bueno y cada deportista deberá ceñirse a las directrices de su facultativo.

¿Qué es la fibrilación auricular?

El ritmo cardiaco normal, llamado en términos médicos, ritmo sinusal, es regular, es decir, rítmico y lo genera un impulso eléctrico producido por unas células especializadas del corazón localizadas en un foco de la aurícula que se conduce a todas las células musculares de la misma y hace que éstas se contraigan de forma sincrónica de manera que la aurícula se contrae globalmente de forma eficaz.

Una vez la aurícula se contrae, el impulso eléctrico es conducido a los ventrículos que se contraen de forma regular generando el latido cardiaco normal. En la FA, el ritmo no se genera a partir del foco normal sino que existen múltiples puntos de origen de los impulsos eléctricos que anulan el fisiológico. Varias alteraciones estructurales de las aurículas pueden hacer que existan varios focos que generan impulsos eléctricos generándose una actividad eléctrica caótica en las aurículas, tal como se puede ver en esta imagen.

fibrilación auricular

Este caos hace que cada célula se contraiga a su bola, lo que conlleva que la aurícula no se contraiga de forma eficaz en su globalidad sino que fibrile. De ahí le viene el nombre a esta arritmia. La fibrilación muscular es la contracción de una fibra o célula muscular concreta pero no de todo el músculo en global.  Por suerte este caos eléctrico no se transmite a los ventrículos, estos si se contraen en su totalidad de forma eficaz pero lo hacen de forma arrítmica dado que los impulsos de la aurícula le vienen irregulares.

Cualquier situación que provoque un cambio o distorsión de la estructura de las aurículas, como la dilatación y la fibrosis, producida en determinadas cardiopatías, en la hipertensión crónica y en el corazón del atleta, favorecerá el riesgo de esta arritmia. Se ha descrito una relación directa entre las horas acumuladas de práctica deportiva y el riesgo de FA, porque la probabilidad de padecer un corazón de atleta así como el grado de los cambios estructurales como la dilatación y fibrosis de las aurículas aumenta conforme aumenta el volumen de entrenamiento.  A más horas de entreno, más probabilidad de dilatación de aurículas y por lo tanto, más riesgo de FA. Esto viene sustentado por el hecho comprobado de la buena respuestas en el control de la FA tras la abstinencia deportiva en atletas de alto rendimiento y porqué se ha demostrado que cuanto menor es la dilatación de las aurículas,  mejor es el control de las crisis.

fibrilación auricular

La FA paroxística del deportista

La FA puede presentarse de dos formas, paroxística o persistente.

En primer lugar, hablamos de FA paroxística cuando la arritmia no está presente en todo momento sino que el individuo alterna su ritmo sinusal normal con episodios de FA, habitualmente con frecuencia cardiaca superior a 100. Esta es la más frecuente en deportistas. Acostumbran a ser hombres entre los 40 y 50 años que realizan de forma regular deportes de resistencia (ciclistas, corredores y esquiadores de fondo) y planes de entrenamiento sin periodos de descanso (6-7 días semanales). Inicialmente suelen manifestarse en forma de episodios de palpitaciones de duración corta, 1-3 horas, que ceden solos, sin necesidad de acudir a ningún centro médico, aunque con el tiempo se incrementan y se hacen más duraderos y persistentes. Las crisis suelen ser nocturnas o después de las comidas y rara vez surgen durante la realización de la actividad física.

Por otro lado, la FA persistente, menos habitual en deportistas y más en pacientes con cardiopatías o hipertensión arterial crónica,  es aquella que está siempre presente. En estos casos la FA ha sustituido el ritmo sinusal normal de forma permanente. La frecuencia cardiaca suele estar por debajo de 100 y por esto a menudo no genera síntomas.  En estos casos es necesario el tratamiento farmacológico y la cardioversión eléctrica para revertirla. No hablaremos de ella ya que, como hemos dicho, no es el tipo de FA que afecta a los deportistas.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante electrocardiograma. En los casos de FA paroxística puede ser más difícil dado que la arritmia es episódica y fuera del episodio, el electrocardiograma será normal. Por ello se recomienda al deportista con episodios de palpitaciones que acuda a un centro médico en el momento de notarlas para realizar el electrocardiograma y detectarla.

Para estos casos, se realiza un registro electrocardiográfico de 24 o 48 horas o incluso de una semana, lo que aumenta la probabilidad de que se produzca la arritmia en el momento de estar monitorizado. Una vez detectada, hay que realizar una ecocardiografía y/o resonancia magnética cardiaca para ver si existen alteraciones estructurales, ya sean patológicas o fisiológicas adaptativas al deporte, como la dilatación auricular y medir su grado.

Tratamiento

El pilar fundamental y lo primero que hay que hacer es reducir drásticamente o incluso interrumpir la actividad deportiva mientras el deportista esté con síntomas recurrentes y al menos tres meses. Como deportista y cardióloga, sé lo difícil que resulta recomendar e insistir a un deportista que entrena a diario y asiduamente, que frene o pare su actividad física habitual, pero éste debe ser el consejo principal.

Hay que dejar muy claro que el parón será transitorio pero no definitivo. Haber padecido FA paroxística NO implica retirada definitiva del mundo del deporte en absoluto. Pero si es importante un parón o al menos una drástica reducción del volumen e intensidad al menos tres meses o mientras existan síntomas.

El tratamiento puede ser farmacológico o mediante la ablación.

Los fármacos son eficaces para prevenir y tratar los episodios de arritmia pero no son curativos y tienen muchos efectos adversos en deportistas porque reducen drásticamente la frecuencia cardiaca en reposo y con el ejercicio y la presión arterial,  lo que conduce a sensación de mareo en reposo y caída del rendimiento.

En deportistas jóvenes con episodios frecuentes de FA se prefiere la ablación al tratamiento farmacológico, dado que ésta es curativa y no tiene los efectos adversos de los fármacos.  Este procedimiento, aunque es más agresivo que tomar medicamentos, no está exento de complicaciones y requiere un ingreso de al menos 24 horas.

Es un procedimiento bastante seguro y con muchas garantías de éxito en deportistas con pocas alteraciones estructurales. Mediante una punción venosa femoral, se introduce un catéter que llega hasta las aurículas a través de las venas con el cual se localizan los focos anómalos que generan los impulsos y se queman con radiofrecuencia. Y muerto el perro, desaparece la rabia.

Una vez realizada la ablación, el paciente puede seguir con su vida deportiva si no existe cardiopatía u otros motivos que la contraindiquen. En este sentido, hay que seguir las directrices del cardiólogo.

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